De repente me encontraba tumbada en la cama con un montón de ojos mirándome. Dante, Gertru, Esme y Edon estaban a mí alrededor y sobre mi hombro estaba Sunny.
-Es un milagro. -Dijo Gertru.
- ¿Qué es lo que ha pasado exactamente? -Pregunte desorientada.
Dante me miraba, tenía los ojos hinchados de llorar, tenía mala cara, sus ojos tenían ojeras y se podía ver el cansancio que acumulaba. Tenía sus manos puestas sobre las mías y las apretaba muy fuerte, como si todavía no se creyera lo que acababa