- DANTE -
Estaba en una habitación oscura, me tenían sujeto con cadenas de plata por las manos y por los pies en una especie de cama y no podía moverme. La plata quemaba mi piel, esa sensación tan dolorosa y que conocía tan bien, intentaba moverme, pero era imposible, el dolor era insoportable. Intente hacer fuerza para liberarme de ellas, pero lo único que conseguía era que se aferraran más fuerte a mi piel.
La puerta de la habitación se abrió.
- Volvemos a encontrarnos.
Era Cancervero, pero n