Mundo de ficçãoIniciar sessãoLas reliquias, objetos misteriosos y poderosos creados por los reyes para proteger los mundos de la oscuridad. Se encuentran dispersas por todo el universo, ocultas del Emperador pues es lo único que evita que este invada cualquier planeta. Si las obtiene no habrá salvación. Las Reliquias es la primera parte de la trilogía de Mundos.
Ler mais- Mira. – Susurró Èliàn a Jessica. – Son prisioneros.Hacían tres días que habían llegado a la ciudad de Nueva York. Sara se había quedado con Warren, Rembrand y Nuara para mantener a los siebras a raya y evitar que siguieran invadiendo el refugio, y los demás habían ido en busca de Ely. Alanna había pautado un encuentro con Ricardo en la ciudad. En ese momento se encontraban en un muelle que parecía estar abandonado por las condiciones en las que se encontraba. Había muchos tanques dispersos por todo el lugar, el suelo, que era de madera, estaba completamente sucio y algunas partes tenían hoyos que dejaban ver el mar. Era de noche en los Estados Unidos cuando ellos llegaron al muelle. Estaban ocultos detrás de unos containeres.- ¿No dijiste que los siebras se habían ido? – Preguntó Jessica a Ricardo.- Claro
- ¿Qué se supone que haremos? – Preguntó Main algo desesperado a Edward, que caminaba a su lado. Ambos se encontraban en el refugio subterráneo, muy lejos de la ciudad. Los siebras habían llegado a toda Venezuela y ya habían invadido gran parte del mundo. Todo el planeta tierra estaba sumido en un terrible caos. Ellos se encontraban en Ciudad Bolívar. Tras la recuperación de Edward, habían ido a buscar sobrevivientes en el país y luego se propusieron buscar a Warren y a todos los demás que se encontraban fuera de Venezuela. Sólo faltaba buscar a Ely, que estaba perdida en los Estados Unidos tras la muerte de Juan. - No lo se. Si tuviera las respuestas te las daría. – Dijo Edward. Ambos caminaban por un pacillo con el suelo de mármol beige y negro. Las paredes eran de piedra y todo estaba iluminado por lámparas de gas y lámparas de gas. El pacillo no era muy ancho, pero ambos podían caminar uno junto al otro. Del lado derecho había varias puertas, eran las habitacione
Èliàn dormía apaciblemente sola en su habitación de Noha. Neithan abrió la puerta y se quedó de pie en la entrada observándola dormir con preocupación. Luego entró y cerró tras de sí y se sentó en un sillón que había junto a la cama. Al rato la puerta volvió a abrirse y en el umbral de la entrada se encontraba la mujer que había aparecido en Armond, la que había salvado a Èliàn de morir bajo la espada de La Emperatriz.- Aún no despierta. – Dijo Neithan en un susurro con preocupación. - Cuándo salimos de Armond estaba bien. No lo entiendo.- Ya despertará. Necesita descansar- ¿Cuándo? – Preguntó desesperado. – Ha estado inconsciente cuatro días.- Paciencia Neithan. – Le sonrió. – Y espera, – Volvió a salir de la habita
Èliàn. – Jessica tocó en la puerta de la habitación cuando dormía. Élián despertó con sobresalto por la exaltada insistencia de Jessica.Voy, voy. – Dijo levantándose con lentitud y tapándose la boca por un bostezo y caminó arrastrando los pies hacia la puerta y abrió. - ¿Qué sucede Jessica? – Le preguntó medio dormida.Hay otra reliquia en el radar.Otra… - Dijo en un susurro y se quedó en silencio mirándola sin reaccionar por un breve momento y de pronto su cerebro comenzó a trabajar con rapidez, abrió los ojos de la impresión, se estrujó la cara y las dos salieron corriendo en dirección a la sala de control. – Otra reliquia. – Susurró de nuevo mucho más despierta. Cuando llegaron, la pantalla mostraba la ubicación de la galaxia donde se en
Había pasado varios días desde que Èliàn y Jessica obtuvieron el espejo plateado, la reliquia de Saral. La pierna de Èliàn ya estaba curada, pero su hombro aún estaba vendado. Jessica dormía apacible en su habitación y Èliàn miraba hacia la pantalla de la nave. Estaba sentada en la silla del piloto mirando fijamente hacia el frente, pensando y dejando que su mente divagara por otros lugares, otras personas. Pensaba en Neithan, en su madre, en Shainy. Suspiró con pesar. Mordana destruyó su planeta, los shainning estaban casi extintos gracias a ella. No le importó su madre ni su hermana, simplemente los atacó y los sepultó en vida. ¿Qué ganaba Mordana con eso? ¿A caso no se daba cuenta de que las promesas del Emperador son promesas vanas? No. No lo sabe, y Lìhan tampoco lo sabía. Ambos estaban ciegos de codicia y ambición. - Me recuerdas a Neithan. – Dijo de pronto una voz Èliàn se levantó de un salto y miró a todas partes con la mano sobre el arma. - ¿
La inmortalidad. Muchos no dudarían en dar sus vidas por ello pero, ¿Por qué morir para vivir eternamente? Todos temen a la muerte, a lo desconocido, ¿No corremos el riesgo de morir cuando damos nuestra vida por la inmortalidad? En el universo existen muchos humanos que quieren ese don, pero que sólo unos pocos lo tienen, como el Emperador.Sólo el Emperador a conseguido perdurar en el tiempo, desde antes del nacimiento de Èhlian y la desaparición del medallón en sus manos, cuando Shainy era hermoso. Pero sus métodos son desconocidos, nadie sabe lo que hizo o ha estado haciendo para continuar con vida, para seguir creando caos en el universo.***Lìhan caminaba con rapidez por los pacillos de Armond. El Emperador supo sobre la perdida de una de las reliquias que estaba custodiando. El Emperador los buscaba a él y a Mordana. Lìhan cam
Último capítulo