Presencia silenciosa.
Su mirada intensa continúa posada en mí, es casi acosadora, demasiado cruda para un cuñado.
Cuando cierro la puerta del refrigerador, él está ahora cerca de mí.
—Te noto extraña, me alegra mucho que todo haya terminado —insiste, su voz es fuerte y hasta algo seductora.
Me pongo algo nerviosa y trago saliva, así que salgo disparada de la cocina.
Siento una mano apretando mi brazo.
—¿Qué hacías? —dice Sam saliendo del baño.
—Tomaba agua, voy a dormir —mis palabras aún tiemblan un poco.
No compren