Camino al infierno.
El trago fuerte me provoca escalofríos, pero los ignoro y lo termino.
Aparto mi mano de Sam y recorro el lugar.
Tras la chica de gafas que bebe sin parar, junto a la mesa del centro, hay un chico.
Es rubio, de músculos marcados y rostro hermoso: Mark.
—¡Hey, Estela, bebe esto, te calmará el alcohol! —chilla Aleak tras mi espalda.
Me volteo efusiva, con el rostro asombrado. La dejé hace unos segundos siendo devorada por la vista de Sam.
Ella sonríe como si leyera mis pensamientos.
—Asher y Sam p