Mundo ficciónIniciar sesiónEse sábado al mediodía había decidido ver a su amiga Trish...Así que fueron a un lugar nuevo cerca del Chelsea Market. Se tenían que poner al día ya que hacía mucho que no se veían.
Su amiga le contó sobre su 'hermana de crianza', como llamaba a su otra amiga Stormy pues ambas habían crecido juntas en un orfanato. En ese momento la joven estaba intentando la convivencia con el padre de su hija Soya -motivo por el cual abandonó la casa de Trish- mientras ésta para variar tenía nuevo novio y ella...bueno, no pudo ocultarle la verdad a su única amiga.
Trish, quién al principio pareció entusiasmada con la noticia de su amorío, a medida que le fue contando con más detalle su rostro se transformó en una máscara de preocupación.
— ¿Has tomado la pastilla del día después no? Que no te pase como a Stormy ...para ellos es fácil, ellos pasan el rato y ya después arreglate tú...— dijo con desagrado por ese tipo de actitudes masculinas.
— Si...el me dió la caja — dijo un poco avergonzada. Lo había hecho al día siguiente de la vez que no se cuidaron, pero solo después de volver a tener sexo un par de veces. Y acabar nuevamente dentro de ella.
Brandy no pudo evitar el ponerse colorada.
— Ay amiga, lo único que me preocupa es que te involucres emocionalmente...— le dijo Trish mirándola apenada.
— Yo no soy Stormy — le respondió Brandy completamente segura, pues la amiga de Trish era un poco soñadora. Bueno, bastante romántica si tenía que ser honesta consigo misma a diferencia de Trish y ella. Claro que ella y Brandy se habían visto un par de veces y conocía a la otra chica.
Ella en cambio no era tan pragmática como Trish pero si lo suficiente como para no abrir su corazón a un hombre como Matt, de eso estaba plenamente segura.
Luego de comer las delicias con huevo, avocado, jugo, café, y croissants y charlar largo y tendido cada una por su lado emprendió el regreso para su hogar.
Trish fue hacia la parada del bus, ella en cambio decidió caminar...con la mala suerte de que pasó por un restaurante nuevo y vió ni más ni menos que a Matt con la modelo esa de la última vez charlando muy animadamente.
Sus cabezas estaban muy juntas hablando y Brandy se sintió rara. De hecho llegó un poco descompuesta a su casa.
Cuando él le mandó un mensaje de que se verían ella no le contestó, y a las 20 le tocó el timbre. A pesar de que ya no estaba tan descompuesta como más temprano se sentía...mal...y no sabía porqué.
Se había puesto una camiseta de entrecasa y definitivamente no tenía ganas de verlo a él.
— ¿Qué haces así? Hoy nos tocaba vernos — le reclamó Matt entrando muy molesto ni bien me abrió la puerta.
Ella suspiró con fastidio, no tenía ganas de darle ningún tipo de explicación.
— Pues perdón por ser humana y no sentirme bien por una vez ...— le respondió, en cambio, irónica.
Él la observó de arriba a abajo de forma lasciva y ella se sintió, expuesta a pesar de estar cubierta.
— Sin embargo, para mí, te ves muy bien ...aparte aún no me has dado el contrato firmado ...— dijo Matt como excusa de su comportamiento.
Ella tomó el contrato firmado de la mesa y se lo alcanzó.
— Toma, acá lo tienes...¿feliz? ¿ya te puedes ir?— preguntó con ansiedad.
Él la miró extrañado.
— ¿Que te sucede? Estás belicosa...— Matt la observó frunciendo el ceño.
— ¿Qué decirte? Perdón Matt por no saltar de felicidad por pasar a formar parte oficial de tu harén...— dijo ella con sarcasmo.
Él alzó una ceja interrogante y ella no pudo evitar largarlo.
— Te vi con la modelo esa al mediodía...— finalmente admitió ella con cansancio y él, para su completo enfado, sonrió.
— ¿Acaso estás celosa Bambi?
— Deja de llamarme así, mí nombre es Brandy — bufó la joven con molestia.
Él se acercó y tomó su barbilla.
— Pues yo no te debo explicaciones querida, nosotros no somos una pareja de novios ...solo tenemos un acuerdo, firmado en éste contrato — dijo y alzó el maldito contrato con la mano. Luego le dió un beso lujurioso — . Ahora ve a la habitación, no me gustan este tipo de escenas...
Ella, finalmente, fue hacia la habitación con los pies pesados. Sentía una desazón en su alma y no entendía el porqué.
Matt fue poco después tras ella, se desnudó y le quitó la ropa también.
— Acuéstate boca arriba — le ordenó — .Y pon tu cabeza a los pie de la cama, un poco para afuera colgando ...
— ¿Así están bien? — dijo ella sintiéndose un maniquí, dispuesto a su merced. Se quedó dura en la cama, quizá era más un cadáver pensó. El cadáver del amor...
— Abre esa boca carnosa para mi Bambi...— le dijo él con la voz rasposa.
Ella lo obedeció y él le metió el miembro de lleno por la boca hacia la garganta, tomando su cara empezó a bombear en ella con embestidas como si fuera su vagina. Y luego se inclinó y comenzó a tocarla con sus dedos y sus manos.
— Aunque no lo quieras, estás lista para mí...tu cuerpo me desea BAMBI — dijo poco antes de empezar a comer su vagina mientras continuaba las embestidas.
Matt se vino en su boca y garganta, dejándole toda su leche que no tuvo más opción que tragar, y la siguió tocando y lamiendo hasta que Brandy llegó de forma explosiva al clímax.







