Capitulo 19. Lascivia

Matt abrió los ojos primero, y la encontró acurrucada a él. No pudo evitar sentir una excitación increíble, pero al mismo tiempo verla dormida sobre su pecho abrazada a él le dió un poco de ternura. Pero en la batalla de voluntades ganó el sexo.

Se colocó por arriba de ella y sacó las mantas para observarla. Parecía una Venís desnuda, y su pene se puso aún más duro de solo contemplarla. Bajó con una de sus manos por su cuello, pasando por sus senos hasta ir más abajo y llegar al poco vello rubio que tenía perfectamente recortado entre sus piernas.

A pesar de su acotada experiencia, se afeitaba manteniendo apenas un poco de pelo púbico cubriendo sus encantos. Su mano se dirigió hacia allí y comenzó a masajear su clítoris.

Ella se movió contra su mano y murmuró su nombre.

— Bambi, es hora de que despiertes mí bella durmiente — él se colocó sobre ella y comenzó a frotarse con su vagina, la necesidad de sentir su piel era muy fuerte. Quizá podría decirle de tomar la pastilla aunque también podría acabar afuera. Miró uno de sus pechos redondos y llevó su boca, se lo metió entero y empezó a succionar. Sin estar dispuesto a demorar más guió su verga hasta el orificio de su vagina y entró con un gemido de placer.

Brandy terminó de despertarse con una sensación de humedad entre sus piernas y cuando abrió los ojos era Matt cogiendosela.

No sé sintió molesta por la invasión, por el contrario se sintió hedonista. Sin contar con que tenía una molestia en el culo por la actividad de la noche anterior, que sumaba a su estado.

Ese día no tenía colegio pues iban a fumigar. Menos mal, pensó. No sabía si podría andar después de esa maratón sexual.

Agradeció al cielo por eso.

Sintió que sus mejillas se sonrojaban, y por otro lado un gemido de placer escapó de sus labios sin poder evitarlo.

Él levantó su mirada, oscurecida de deseo. Clavó sus ojos enfebrecidos de deseo en ella.

—Eres tan exquisita — murmuró y le dió un beso en los labios.

Ella levantó sus caderas y el aumentó el ritmo mientras se inclinaba para lamer y succionar su otro pecho.

— Mmm tan sabrosos...— exclamó él y cuando sintió que ella se venía no pudo contenerse y se vino dentro de la joven.

Ella se sintió muy húmeda y cayó poco después en la cuenta.

— No usaste preservativo — le dijo entre sorprendida y preocupada.

— Mmmm luego te compraré la pastilla del día después...¿qué haces hoy? — le preguntó poniéndose de lado.

— Pensaba corregir y preparar unas cosas, hoy fumigan así que no tengo que ir al colegio ¿qué hora es? — inquirió ella.

— Poco más de las seis...— le dijo él y la miró de perfil —. ¿Entonces estarás libre hoy? — se inclinó sobre ella y beso uno de sus pezones con suavidad sin dejar de observarla.

— Podría decirse que si...— murmuró Brandy —. Pero ¿porqué lo preguntas? — le dijo frunciendo el ceño.

— Creo que hoy me tomaré el día libre — y quizá un Viagra pensó para sus adentros — Así la pasamos juntos...— tenía ganas de hacerle las cosas más pecaminosas.

Él metió la mano en la entrepierna femenina, colando los dedos en su vagina de nuevo, y los sacó mojados. Sus fluidos mezclados por la actividad amatoria reciente. Luego metió los dedos en la boca de ella, que entreabrió sus labios poniéndolo más caliente.

— Lame — le dijo, y ella le pasó la lengua como una gatita —. Por Dios eres tan hermosa...— murmuró. Se levantó sobre ella , cada rodilla a un lado de su cabeza y metió su pene en su boca —. Haz que se termine de parar Bambi...

Ella lo agarró con una mano y lo empezó a lamer, pero él se la enterró en la boca entera y empezó a cogerse su cara, esa vez estaba inclinado sobre ella.

Cuando sintió que la tenía dura, salió de entre sus labios. Tomó sus pechos, los amasó y empezó a masturbarse con ellos. Los estrujó y juntó.

— Que bien se siente, te voy a dar otra vez dentro toda mi leche ...— él quería aprovechar ya que ella tomaría la pastilla del día después.

Fue hacia abajo, le metió esa vez tres dedos y empezó a moverlos. Ella se excitó y comenzó a moverse al compás.

— Si muy bien Bambi, eres mí putita linda...me gustas tanto...— Susurró. Sacó la mano y le metió la verga de vuelta, en esa ocasión se arrodilló sobre la cama y levantó una de sus piernas sobre su hombro para llegar bien profundo.

— Que buena putita eres Bambi...— gruñó él.

Ella no se sintió ofendida, por el contrario, se sintió más excitada por su lenguaje soez.

Matt veía como entraba y salía su pene, empezó a penetrarla más fuerte y llevó una mano para tocar su clítoris. Mientras lo hacía se le ocurrió meter un dedo aparte de su pene.

— ¿Te gusta mí putita linda? te metí un dedo aparte de mí pene...me encanta ver cómo lo recibes gustosa...

Matt no se reconocía. Nunca había sentido por una mujer tanta lascivia en toda su vida.

Brandy no se reconocía, hacía poco era virgen y ahora estaba teniendo sexo pornográfico con ese hombre que apenas conocía.

— Dime si te gusta...si no me dices si te gusta me detengo... — dijo él y dejó el movimiento.

— Por favor no pares — lloriqueó ella.

—¿ Qué eres Bambi??? Dilo...quiero escucharlo...si no lo dices me detengo...— amenazó él.

— Soy tu puta...— Susurró ella finalmente. Ya habría tiempo para avergonzarse, en ese momento todo era placer.

— Siii eres MIA, MI PUTA — él la embistió cada vez con más ímpetu, sacó el dedo para frotar su clítoris y ella se vino temblando.

— Ahí te va mí semen, te voy a llenar toda de leche. Por cada agujero Bambi, hasta que solo lleves mi olor impregnado en tu cuerpo...— Dijo él, entonces le dejó toda la leche en su matriz.

Luego de eso, se recostó con cuidado sobre ella y ambos se quedaron dormidos.

La siguiente vez se despertó ella primero, sintiendo el peso de su cuerpo y pudo observarlo. Su cabello oscuro, sus rasgos masculinos. Estaba despeinado y parecía mucho más joven e inocente de lo que era.

Brandy no tenía idea de la hora pero supuso que sería cerca del mediodía. Apenas se movió y él levantó la cabeza.

— Hola de nuevo Bambi...

Ella se percató de que sus cuerpos aún estaban unidos, y él estaba erecto una vez más.

Ella era un afrodisíaco para Matt.

Esa vez se la cogió con lentitud y ambos llegaron al orgasmo juntos.

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