Capitulo 12. Inevitable

— Es..esto es una locura — tartamudeó Brandy con una mezcla de nerviosismo y excitación.

Su padre ¿se la había entregado a ese hombre?

O sea no la sorprendía...nada la sorprendía ya y sin embargo se encontraba... pasmada.

Él la aferró contra su cuerpo y tomó su barbilla con fuerza.

— Esto es inevitable. Tú sabías que lo era, aunque debo reconocer que tu rechazo le puso más pimienta al asunto aunque al principio me enojé un poco...— le dijo con la mirada cargada de deseo.

Y no era solo eso, cuando intentó sacarse las ganas no se le había parado con Sofía. Decir que se conocían, le dijo que estaba estresado y lo entendió. Nunca le había pasado tener tal fijación con una mujer, antes de ella, hasta ese punto.

Era como si Bambi se hubiese metido en su sistema, y solo su pene quisiera estar dentro de ella.

Ella se apartó, un poco de él, cómo pudo.

— Yo...no sé si pueda hacer esto, no soy como la clase de mujeres que frecuentas...— admitió con voz grave, mirándolo impactada.

— Si no lo haces ya sabes lo que pasará...— la amenazó él.

— ¡Tú no puedes coaccionarme así! ¿Acaso vas a violarme??? — le gritó con furia.

Él comenzó a reír a carcajadas.

— Vamos linda, deja el rol de virgen ofendida. Ya hemos hecho cosas y te han gustado. Solo mira esta situación como un leve empujoncito... — dijo él con sarcasmo.

Un empujoncito...iba a perder la virginidad con ese hombre, y para él no significaba nada, se dió cuenta impactada Brandy. Él tenía razón, no iba a poder evitarlo y lo peor de todo era que en el fondo, muy en el fondo... realmente no sabía si quería detenerlo. Anhelaba eso, maldita sea.

Era verdad, lo deseaba, ningún hombre había despertado esos sentimientos en ella, pero él no era como los demás, el cambiaba de mujeres como de camisetas ...y Brandy estaba en la calle de enfrente. Nada más ajeno a ella. No era promiscua, ¡por amor de Dios si era virgen!

— Pe.. pero, no entiendo... éste acuerdo, como se supone que sea ...— ella estaba por hiperventilar en cualquier momento, estaba tratando de calmarse.

— Yo digo cómo y cuando, y tú estás dispuesta... así de simple...— dijo él como si tal cosa fuera. Así de simple, para él era simple que ella fuera su esclava sexual, cómo no...

— Yo...hay días que visito a mi madre...— le dijo ella.

— No hay problema, lo entiendo, lo arreglaremos...

— ¿Y cuánto se supone que durará esto?— preguntó ya entrando en un estado de resignación.

Él se encogió de hombros despreocupado.

— Quién sabe...hasta que me canse de ti...

— Pero ¿y si te enamoras de alguien más? ¿y si yo conozco a alguien???— inquirió con curiosidad.

— Mientras estés conmigo no saldrás con nadie más — le dijo mirándola con seriedad.

— Yo...quiero un contrato...— dijo ella firme. Se dió cuenta que no podía ser todo a la ligera — Quiero que se establezca un plazo y que estipule que mmm bueno...que luego de que nosotros...ya sabes, por ese tiempo...la deuda queda cancelada — concluyó y alzó su barbilla de manera obstinada.

— Jajaja que absurdo... tú no estás en posición de exigir nada...

— Yo no voy a atarme a ti hasta que se te ocurra Matt, lo siento...Estoy dispuesta a hacerlo, por mi madre...pero si mi madre...si a mí madre...— no pudo pronunciarlo, los ojos se le llenaron de lágrimas — Cuando no esté, éste acuerdo se termina...y lo quiero por escrito...— afirmó ella.

— Mmm ¿ y qué te hace pensar que yo voy a hacer un contrato para ti?

— Si no lo haces iré a la prensa y diré que te aprovechaste de mi — dijo amenazante ella.

— Yo tengo abogados, nadie te creerá, sin contar con el asunto de tu padre...— él sonrió con malicia.

— Diré que me estás chantajeando — ella endureció su rostro. Sabía que si se lo permitía, el tiburón la comería y escupiría sin problema, pero no era cualquier negocio, se trataba de su maldita vida — Seguro debes tener socios de negocios más conservadores a los que no les gustará la mala publicidad...Pablo es testigo de cómo me trataste...— ella cruzó sus brazos. No estaba dispuesta a dar el brazo a torcer. Que se pudriera. Sin contrato, no se entregaría de ninguna manera.

Matt endureció su mandíbula.

— No nombres a ese hombre en mi presencia — gruñó él — está bien, pero también yo pondré algunas condiciones...— le advirtió él.

Ella aspiró, eso podría ser un arma de doble filo, pero era lo que había. Su único reaseguro. No había otra manera.

— Está bien...— finalmente dijo ella derrotada.

— E independientemente del contrato, hoy estarás conmigo...— afirmó Matt que no estaba dispuesto a seguir prolongando más esa agonía.

Ella tragó saliva intranquila.

— Está bien...— dijo con resignación —. Tú ganas... Confío en que haremos el contrato, en que seas un hombre de palabra...

Él sonrió y asíntió complacido.

— Lo soy. Ahora llévame al dormitorio...— le ordenó.

— Sígueme...— dijo ella ya sin más. Había llegado el momento.

Él fue tras ella, hasta ingresar a una habitación bellamente decorada.

Una vez que llegaron, el dejó un preservativo que sacó de su bolsillo en la mesita de luz y comenzó a desnudarse. Ya estaba muy excitado, ella lo ponía muy caliente.

— Deja de mirar estupefacta, y quítate la ropa. TODO — le dijo con un poco de fastidio viendo que ella estaba parada expectante, sin moverse.

Ella se sacó el vestido por arriba de la cabeza, luego se bajó las bragas y se quitó el brassier. Todo automáticamente. Aún no podía creer que haría eso con él.

Matt ya estaba desnudo e impaciente, su pene erecto era grande pensó Brandy. Le dolería al principio. Era inevitable.

— Gira para mí — dijo con la voz empañada de deseo y ella lo hizo.

Cuando completó el giro de 180 grados, él la tiró sobre la cama, y de repente su boca estaba en su vagina, lamiendo, succionando. Sus dedos dentro penetrandola, ya no era dueña de su cuerpo.

— Estás apretada, pero bien mojada para mí. Me encantas...— murmuró él entre sus piernas mientras le daba otra lamida y la escupía para lubricarla justo en su orificio vaginal.

Él se incorporó y tomó sus senos mientras frotaba su pene en su entrepierna.

Se metió un seno en la boca, con un placer como nunca había visto Brandy en nadie. Y lo comenzó a lamer, y succionar su pezón, y luego el otro. Después llevó otra vez la mano a su vagina, y volvió a meterle dos dedos.

— Así sí, mójate más para mí ..siempre soy cauteloso pero te necesito sentir contra mi piel...— dijo terriblemente excitado —¿Estás limpia?

Ella entendió, le preguntaba si tenía enfermedades.

Asintió con la cabeza, hacía poco se había hecho un chequeo regular.

El abrió sus labios vaginales, mientras agregaba otro dedo y empezó a simular la penetración.

— Oh Dios Brandy, ¿tomas anticonceptivas?

— No — murmuró ella.

— ¿Cuando fue tu último ciclo menstrual?

— Hace una semana — contestó ella con voz entrecortada.

— Eres tan perfecta...— él le dió un beso, metiendo su lengua en su boca.

Matt puso su pene en posición y entró de a poco.

— Como te siento, eres increíble Brandy...pareces hecha para mí...me fascina

Ella sentía una mezcla de ardor con excitación pero no le dijo nada.

— Necesito metértela entera, quizá duela un poco nena porque eres bien estrecha...

Empujó hacia adentro dándose cuenta tarde de que había roto una barrera. Le había quitado en un breve instante su virginidad a Bambi.

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