Mundo ficciónIniciar sesión— Necesito un favor ... verás, he tenido algunos problemas con Jones ...es un hombre implacable...
— Ajá...
— Él ha encontrado algunas cosas que no son de su agrado en la compañía, unas cosas que me competen a mí — su padre estaba siendo esquivo...eso debió darle alguna pista —. Pero tú pareces haberle caído en gracia...ya le hablé de tu mamá...solo te pido que si vuelve a invitarte seas amable con él...— le suplicó su padre, extraño en él.
— ¿Qué me estás diciendo? ¿qué complazca a Jones para que no tengas problemas con él?? — le dijo horrorizada.
— Lo haces sonar sórdido, solo te pedí que seas amable no que te acuestes con él...— aclaró su padre enseguida.
— ¡Menos mal!!! Me quedo más tranquila — ironizó.
— No seas así Brandy...el hombre tiene el control total de la compañía, no olvides que tu madre depende de mí...
— Ok — dijo con un suspiro cansado — Pero éste fin de semana vienes conmigo a ver a mamá...por alguna razón que nunca entenderé aún te quiere — dijo con sarcasmo — y no quiero excusas como que se te rompió la uña del dedo gordo del pie...— le aclaró.
— Está bien, iré — dijo derrotado — Pero se buena con Jones...
Faltaba que le pidiera por favor, ¿que cagada se había mandado? Pensó Brandy.
— ¿Quieres también que se la mame de alguna forma en especial???— preguntó con la voz cargada de sarcasmo.
— ¡Brandy! ¡No seas ordinaria! Tú me entiendes...
— Ok, te dejo porque alguien me está tocando el timbre...
Su sorpresa fue enorme cuando vió a Matt allí.
— Justo acabo de cortar con mi padre ...— le dijo realmente sorprendida.
El pasó sin invitación y ella suspiró. Que hice yo para merecer esto, pensó por vez mil. Sin encontrar ninguna respuesta, por supuesto.
— Si pasa, ponte cómodo...— dijo sarcástica.
El sonrió con ironía , se quitó la chaqueta y se sentó relajado en el sillón...
— ¿Quieres tomar algo? — preguntó ella con una forzada cortesía.
— No, está bien...hablaste entonces con tu padre...
Ella se acercó cruzada de brazos. Se sentó en la esquina del sofá, lo más lejos que pudo de él.
— Si ¿por? — preguntó ella interrogante alzando una de sus doradas cejas con un gesto de curiosidad.
— ¿Ya te contó que robó en éste último tiempo diez millones de dólares de la compañía? — dijo y le sonrió como un maldito tiburón.
Ella se sintió impresionada más no sorprendida.
Se encogió de hombros.
— Mí padre siempre ha sido un cerdo...
— ¿No te preocupa la posibilidad de que vaya preso?— él la miró con extrañeza.
— No... honestamente no...— admitió ella.
— ¿ Ni siquiera te preocupa tener que cambiar tu estilo de vida?
Ella estalló en carcajadas.
Él la miró sin entender.
— ¿De qué estilo de vida me hablas? — dijo ella finalmente.
— Este apartamento, tu estilo de vida, las compras...
— Este apartamento está a mi nombre, quizá es lo único que deba -considerando éstas desagradables circunstancias- agradecerle a mi padre...por lo demás yo me mantengo sola hace años, trabajo en un colegio dando clases a hipoacúsicos...y antes que eso hice otras cosas, hace años que no vivo del dinero de mí padre
— ¿Hipoacúsicos? — repitió él con sorpresa.
— Si ya sabes, sordos,mudos, ambas cosas
— Sé lo que es la hipoacusia, solo me llamó la atención — acotó él ofendido —.¿Y como llegaste a eso? — preguntó con curiosidad.
— Estaba estudiando letras en Columbia...una compañera lo era...y no sé, sentí la necesidad de comunicarme con ella...supongo que así comenzó todo. Dejé Columbia, y me hice maestra especializada luego de aprender el lenguaje de señas .Trabajo en una escuela en Brooklyn...
— ¿Y el sueldo de ese colegio alcanza para cubrir los gastos de tu madre?
Ella se puso pálida. Recordó una cuenta que tenía compartida con su padre. No la había abierto por la bondad de su corazón sino para que no lo molestara cada vez que debía hacer algún gasto para su madre.
Matt pareció leer su mente.
— Todas las cuentas sin excepción serían congeladas...— le advirtió como si leyera su mente el muy maldito. Sin un gramo de compasión en pos de conseguir su objetivo...supuso que así fue como se ganó su apodo de Tiburón. Casi con temor y mucha anticipación, dijo:
— Ve al punto. ¿Qué quieres Matt? — ya cansada de su juego.
Él se estiró, la tomó del brazo y la arrastró contra su cuerpo, para que ella pudiera sentir si excitación. De hecho, quedó sin aliento, su rostro a pocos centímetros del de él y por primera vez se sintió realmente como un animal indefenso y acorralado ante ese tiburón que la devoraría sin ningún tipo de escrúpulos ni compasión.
— A ti — murmuró antes de darle un beso abrasador que la dejó temblando. Cuando se separó de ella le dijo determinante — . Tú serás mi amante, así perdonaré la deuda de tu padre







