Mundo ficciónIniciar sesiónEstaban en el exclusivo restaurante Rana con su amigo Pablo.
Pablo Navarro Correa venía de una buena y adinerada familia de origen español, pero toda su vida su sueño había sido vivir en Nueva York. Así que en cuánto pudo viajó hacia la gran manzana para cumplir el 'sueño americano'. Él hablaba a la perfección varios idiomas y fue educado en costosos colegios europeos.
Habían estudiado un tiempo juntos en Columbia y luego sus caminos se habían bifurcado completamente. Él era un hombre atractivo pero a ella le faltaba cierta chispa con él.
Igual por lo que le estaba contando, contrario a lo que creyó que sería una cena para intentar reconquistarla, era un verdadero encuentro entre amigos. La chica de sus sueños, según él, le había cancelado casi a último momento (el día anterior) y no quiso desperdiciar la reserva le terminó admitiendo finalmente a ella
— ¿Asi que soy plato de segunda? — le dijo sonriendo con falsa indignación. Y él se puso colorado. Pablo era un joven de su edad, atractivo en un sentido más intelectual, era delgado, tenía una barba perfectamente recortada y usaba gafas de lectura.
Aunque había estudiado literatura, trabajaba en una Fintech, por esas cosas de la vida. Mientras trataba de sacar su primer libro.
— Honestamente, te extrañaba Brandy...sabes que siempre te llevo en mi corazón — le dijo con una mirada dulce y ella no pudo molestarse.
Él siempre había sido caballero con ella a diferencia de otro...
Ella le había contado a Pablo de su encuentro con el tiburón blanco de Wall Street.
— Estás loca, te podría haber violado ese hombre Brandy — le dijo mirándola preocupado.
— No es esa clase de hombre — intentó tranquilizarlo.
Él la miró de manera elocuente y tomó su mano por arriba de la mesa de forma afectuosa. Pues el cariño entre ellos era realmente sincero.
Matt había salido a cenar con una modelo que veía de vez en cuando. Era una rubia de cabello color miel y piernas largas, atractiva y divertida. Todo sin compromiso entre ellos, se llamaba Sofia Porto Bello y su padre era embajador de Brasil.
Obviamente pensaba desquitarse las ganas de coger que le quedaron desde que una joven con cara y ojos de Bambi asustado lo rechazó.
Habían ido a Rana, pues sabía que a Sofía le gustaba ese lugar y contrario a lo que pudiera creer su Bambi que no se dejaba cazar, él era un hombre muy atento con sus mujeres.
Por alguna razón, una cabellera rubia de un tono más claro que la de Sofía llamó, a lo lejos, su atención.
Estiró el cuello y vió justo el momento exacto en que Brandy estaba tomada de la mano con un joven con pinta de geek millenial. Y por alguna razón, eso lo llenó de furia.
El día anterior estaba en un que si que no con él y hasta rechazó su invitación a comer y ahora estaba allí, con ese tipo.
Por más que Sofía le hablaba no podía sacar la mirada de Brandy tan relajada con el tipejo ese.
Le sonreía y le hacía caritas y Matt sentía que minuto a minuto su furia crecía más y más.
— Matt querido ¿estás bien? Te noto un poco disperso.
Él le sonrió tranquilizadoramente.
— Si querida, solo fue un día arduo de trabajo ...
— Quizá pueda ayudarte un poco con eso ...a relajarte — dijo ella con una voz seductora y puso su pie desnudo en la entrepierna de él.
En otro momento se hubiera sentido excitado o halagado, pero en ese momento se sintió incómodo.
— ¿Te parece si pido la cuenta y nos vamos?
— Ningún problema, podemos seguir en casa...
Matt llamó al camarero y le pidió la cuenta.
Sofía decía algo acerca de un contrato con Armani pero ni siquiera podía mirarla.
Cuando finalmente pagó, ayudó a Sofía a levantarse y la llevó del brazo directo para pasar por la mesa del Bambi que estaba atacando con gula lo que parecía un volcán de chocolate.
— Pero que sorpresa, si no es otra que Brandy Sanders...que chico es el mundo que justo vengo a encontrarte aquí...
Cuando escuchó su voz su rostro se transformó y Pablo pareció darse cuenta.
— Matt Jones.. ojalá pudiera decir 'que placer' — dijo con sarcasmo y él le echó una mirada helada.
— Que tal, soy Pablo Navarro Correa un gusto señor Jones — dijo su amigo y extendió la mano pero Matt la miró sin estrecharla.
Pablo finalmente la bajó.
La mujer junto a Matt era una modelo despampanante. Por alguna razón desconocida eso irritó a Brandy.
Matt estaba furioso. Justo ese día había terminado de dilucidar el desfalco de millones de dólares de su padre y lo había amenazado con la policía y encima tenía que tolerar el rechazo de su hija...era el colmo, debería agradecerle no haber quedado en la calle todavía.
— Matt querido, ¿vamos?
Matt le echó una última mirada a Brandy.
— Que tengas buen apetito...— le dijo con ironía — Un gusto señor Navarro...
Dicho lo cual se fue con la modelo.
— Así que ese era, pufff da miedo en vivo y en directo...casi me hago en los pantalones.— confesó su amigo —. Te miró de una forma muy extraña, una mezcla de odio con deseo ...yo que tú me cuidaría...
Ella se encogió de hombros
— Ya lo viste, está con una modelo ...no corro peligro. Él puede estar con cualquiera, no me necesita a mí para satisfacer sus caprichos...
Su amigo hundió la cuchara en el postre de chocolate.
— Esa es la palabra precisa...capricho mi estimadísima amiga ...no son fiables los hombres como ese, y mucho menos cuando se encaprichan con ciertas mujeres ...
Cuando llegó a su casa se estaba sacando los aros, cuando sonó su celular.
— ¿Estás sola? — era Matt.
— Eso no te incumbe ...— dijo y le cortó.
Si eso era lo que ella creía no sabía lo equivocada que estaba, pues el destino (ayudado por Matt). Estaba por darle una enorme sorpresa...
Ese viernes no fue tan agotador como otros viernes. Al salir del trabajo fue a hacer algunas compras y no le prestó atención a su celular que mantenía en silencio cuando estaba en el colegio.
Cuando llegó a su casa, empezó a sacar las cosas, entre ellas su teléfono y vió que tenía como 42 llamadas perdidas de su padre.
Inmediatamente lo llamó.
— ¿Pasó algo con mamá? Vi tus llamadas perdidas
— Donde estabas, te llamé toda la tarde
— Salí del colegio y fui a hacer compras, ¿que necesitas?







