Capítulo 46. El contraataque de la verdad
La noticia sobre la escuela seguía retumbando en mi cabeza como un eco ensordecedor. Las horas que siguieron a esa llamada fueron una mezcla de ansiedad pura y una claridad mental que solo se alcanza cuando estás contra las cuerdas. Federico no quería la custodia por amor a los niños; quería el control. Quería una victoria que me despojara de mi mayor orgullo: mi maternidad.
Víctor entró en el estudio después de que los niños se hubieran ido a dormir. Me encontró revisando los correos de Martín