Capítulo 58. Voces desde el fango
El calor de la mañana en la finca traía consigo el canto de las chicharras y el olor a pasto húmedo que se evaporaba bajo el sol de Veracruz. Tras la tormenta de la noche anterior, el cielo había quedado limpio, de un azul deslumbrante que invitaba a pensar que la vida, por fin, empezaba a tomar su verdadero cauce.
Estaba en el porche, con un cuaderno de dibujo sobre las rodillas, trazando los planos y bocetos para trasladar a Veracruz nuestro despacho: Espacios con Alma. Lo habíamos fundado Lu