Capítulo 43. El peso de la firma
El amanecer trajo consigo una llamada de urgencia del Licenciado Martínez. Su voz, siempre templada y analítica, esta vez denotaba una urgencia que me puso en alerta instantánea.
—Rosa, necesitamos vernos hoy mismo —dijo, sin preámbulos—. He estado analizando los contratos que me enviaste anoche, los que incluyen tu firma. Federico no solo ha sido descuidado; ha sido deliberadamente criminal. Ha estado moviendo activos hacia cuentas en el extranjero utilizando tu identidad, probablemente para p