Damián Feldman.
Desde mi oficina observaba a Octavio demasiado cerca de Amelie. Aunque entre ella y yo las cosas parecían encaminarse, me irritaba ver a otro hombre rondándola con tanta confianza. Ella, por su parte, se mantenía distante, pero igual me incomodaba.
Solté un suspiro y me dirigí directo al despacho de mi padre.
Abrí la puerta sin anunciarme. Estaba allí, de pie, mirando hacia la nada.
—¿Qué estás intentando con todo esto? —solté sin rodeos.
Se giró con sorpresa, pero no dijo nada