UNIENDO FUERZAS.
PUNTO DE VISTA AUTOR.
Lorenzo hojeaba el periódico con visible molestia cuando la puerta de su despacho se abrió de golpe. Rosalía entró con paso firme, elegante e imponente. Al ver el hematoma en el rostro de su tío, frunció el ceño y negó con la cabeza.
—No puedo creer lo que te hizo mi hermano —escupió con rabia—. Damián está fuera de control, es un salvaje, tío.
Lorenzo soltó el periódico sobre el escritorio con un suspiro cargado de frustración.
—Lo es... —admitió, tocándose la mejilla ad