Amelie Manson
Damián no quiso esperar mucho tiempo para que nos casáramos, y lo entendía a la perfección, yo también estaba anhelando ese momento lo más pronto que se pudiera. Solamente restaban dos días para el matrimonio, solamente dos, y mis nervios estaban colapsando.
—Preciosa, deja de dar tantas vueltas que me estás mareando —Damián me dijo mientras arrullaba a nuestro hijo.
—¿Tú crees que sí funcione? Es que no lo sé, es tan poco tiempo para casarnos, que no estoy completamente segura.