POV Damián Feldman
No era la primera sala de juntas desde la muerte de mi padre. Habían pasado ya cuatro reuniones, y en ninguna se había llegado a un acuerdo. La tensión no disminuía, al contrario, parecía que cada encuentro se volvía más sangriento, y más personal.
—No podemos seguir dilatando esto —dije, apoyando con fuerza las manos sobre la mesa de caoba—. La compañía necesita un liderazgo firme, no un espectáculo como el que hemos estado viviendo. Todos los empleados están en nuestra cont