Sofia
No sé quién inventó el jueguito de los huevos en cucharadas, pero estoy segura de que esa persona odiaba la dignidad humana. Lo supe apenas el padre Sebastián nos reunió a todos frente a la pista improvisada de relevos y explicó la primera competencia:
—Cada pareja debe recorrer cincuenta metros con este huevo en la cuchara y pasarlo a su compañero sin que se caiga. Si se cae, empiezan de nuevo. La primera pareja en llegar al final gana.
Miré la cuchara, miré el huevo, y después miré a Fe