FERNANDO
Me quedé quieto, con las manos apoyadas en las rodillas, respirando profundo mientras terminaba de acomodar las últimas cajas con premios para los juegos de la feria. Desde las cinco de la mañana no había parado de ir de un lado a otro. Ya no sentía los hombros ni la espalda. Pero verla sonreír a lo lejos… hacía que todo valiera la pena.
Sofía estaba organizando unas botellas de plástico para el juego de encestar aros, mientras charlaba animada con Eva. Tenía la blusa blanca arremangad