El Maserati Coupé se detuvo frente al hotel entre luces tenues y murmullos elegantes de la noche.
El portero lo reconoció al instante, abriendo la puerta con rapidez.
Sean bajó primero. Luego rodeó el auto y abrió del lado de Julie, tomándola de la mano con delicadeza.
Emily y Matías los esperaban en la entrada, inquietos.
El rostro de Emily se transformó al ver a Julie envuelta en el abrigo largo, aún con marcas visibles en la cara.
—¡Julie! —exclamó, abrazándola sin contenerse—.