El ascensor se abrió y Julie salió del brazo de Sean, ambos con una expresión relajada, como si el mundo acabara de confirmarles su complicidad.
En el lobby, Emily y Matías conversaban cerca de una columna decorada con orquídeas. Al verlos acercarse, Emily sonrió con malicia contenida.
—Bueno, bueno… parece que el viento no solo despeinó el cabello —dijo mirando a Julie—. ¿Y esas arrugas en tu blusa? No sabía que el clima en el estacionamiento era tan... *movido*.
Julie soltó una risa, en