El Lexus se detuvo frente al hotel bajo la luz cálida del atardecer.
Antes de que Luca abriera la puerta, Julie se inclinó hacia Sean con una sonrisa que llevaba travesura escondida.
—¿Me dejas llevarlo al estacionamiento? —preguntó, rozando su dedo sobre la costura del asiento.
Sean la miró de reojo, divertido.
—Luca, ¿puedes entregarle las llaves a mi esposa?
Pero vigílala por si decide arrancarme algo más que el auto.
Luca sonrió con discreción, le pasó la llave a Julie y se re