Emily miró su reloj por tercera vez en menos de diez minutos.
Julie había dicho que saldría a tomar aire.
Y eso había sido… demasiado tiempo atrás.
Sacó el teléfono, marcó su número.
El tono sonó una vez.
Dos.
Tres.
Hasta que se desvió al buzón.
Frunció el ceño.
Volvió a llamar.
Esta vez no hubo tono.
Solo desvió directo.
Sin timbre. Sin opción.
Y eso bastó.
Emily se puso de pie sin pensarlo.
Salió del bar, decidida a encontrarla.
***
En el área de f