CAPÍTULO 71. El precio de la traición.
Luciana camina de un lado a otro en la sala, los nervios la consumen. Ya no puede disimularlo. Lleva una semana intentando acercarse a Alejandro, hablándole con dulzura, buscándolo, casi rogándole una mirada… y siempre recibe lo mismo: rechazo. Su hijo no la quiere escuchar, la mira como si fuera una extraña, como si jamás hubiera sido su madre.
—No puedo más, Giovanny —dice con voz quebrada, llevándose las manos al rostro—. Alejandro no me perdona… no me va a perdonar nunca.
Giovanny, sentado