CAPÍTULO 72. Bajo su propia tormenta.
Isabela camina por el pasillo del despacho de Alejandro, los documentos firmemente sujetos contra su pecho. Sabe que son importantes, que no puede demorarse, y aun así siente una extraña aprensión. Alejandro está llevando los negocios a segundo plano y eso le preocupa. Los inversionistas están molestos; cada día que Alejandro descuida sus negocios, aumenta la tensión. Al llegar a la puerta, toca suavemente:
—Alejandro, he traído los documentos… —dice, pero nadie responde.
Toca de nuevo, un poc