Acepté.
Quizá porque no veía otra salida, quizá porque una parte de mí quería castigar a Damon de la misma forma en que él había destrozado mi corazón. Quizá simplemente porque estaba harta de huir y fingir que no me dolía todo esto.
Acepté el trato con Liam.
Y lo peor es que, mientras volvía a la mansión, me sentía vacía. Como si el alma se me hubiese ido con esa decisión. Como si algo en mí supiera que ya no había marcha atrás.
Cuando llegué, la casa estaba en caos. Guardias por todas partes.