El sonido del agua corriendo en la regadera es lo único que rompe el silencio espeso de la habitación. Acabo de salir del baño, envuelta en una bata de satén blanco que encontré sobre la cama, al parecer las empleadas lo dejaron para mí. Mientras Damon sigue adentro, bajo el agua caliente. No habíamos intercambiado muchas palabras desde que subimos a la habitación. Solo miradas. Miradas cargadas de demasiadas cosas: rabia contenida, pasión enjaulada, necesidad y miedo.
¿En qué está pensando?
Es