No hay una palabra que pueda abarcar todo lo que siento ahora.
Ni “felicidad”, ni “paz”, ni siquiera “amor” logran describirlo.
Es algo más profundo. Más íntimo. Como si por primera vez, después de años de oscuridad, pudiera respirar de verdad.
Estoy aquí. Sentada en la sala de la mansión, envuelta en una manta suave, mientras Damon prepara café en la cocina. La lluvia golpea los ventanales, como si el cielo lavara todo lo que fuimos… y nos dejara limpios para lo que vamos a ser. Tengo puesto u