El camino de regreso a la mansión se siente diferente.
Antes, todo esto me parecía una jaula dorada, un mundo hecho de lujos fríos y reglas invisibles que no comprendía del todo. Ahora, mientras observo por la ventana del auto, me doy cuenta de que algo ha cambiado. No en la ciudad, ni en la mansión. No en Damon.
En mí.
Las luces de la calle proyectan sombras largas y fugaces sobre los edificios. Gente caminando apresurada, el sonido lejano del tráfico, las luces de los negocios parpadeando en