Martes. Tres días después de que Patricia aceptara testificar.
León había contratado seguridad privada para vigilar su casa en Viña. Dos guardias. Turnos de doce horas. Discretos pero efectivos.
Yo intentaba enfocarme en mi trabajo en Santiago Capital, pero mi mente seguía volviendo a la investigación.
Daniela lo notó durante reunión de equipo.
—¿Estás bien? Te ves distraída.
—Estoy bien. Solo cansada.
—¿Problemas en casa?
—No. Solo... muchas cosas en la cabeza.
—¿Quieres hablar después del tra