Viernes. Dos semanas después de conocer a Bruno.
León y yo habíamos pasado cada noche después del trabajo revisando documentos. Conectando empresas fantasmas. Siguiendo transferencias bancarias a través de veinte años.
Era trabajo tedioso. Meticuloso. Pero necesario.
Estábamos en el estudio del primer piso. León con laptop. Yo con papeles esparcidos por toda la mesa.
—Mira esto —dijo León girando su pantalla—. Inversiones Pacífico Sur hizo transferencia grande a cuenta en Islas Caimán la semana