Llegué a la oficina con la conversación de mi madre todavía resonando en mi cabeza.
"Ten cuidado. No confíes en nadie."
Intenté concentrarme en trabajo. Revisar reportes. Responder correos. Pero las palabras de mamá se repetían en loop.
"Especialmente no en gente con poder."
¿Hablaba de León?
A las 11 AM, mi teléfono vibró. Mensaje de León.
León: Llegaré tarde hoy. Asunto familiar. No me esperes para cenar.
Yo: ¿Todo bien?
León: Sí. Te cuento después.
Raro. León nunca era vago con sus planes.
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