Primera semana después de presentar mi renuncia.
El ambiente en Valverde Capital cambió de la noche a la mañana.
No de forma obvia. No con confrontaciones directas. Sino con algo peor: indiferencia calculada.
Llegué el lunes a las 8 AM como siempre. Pasé por recepción. La chica que normalmente me saludaba con "Buenos días, señora Valverde" apenas levantó la vista.
"Buenos días."
Sin nombre. Sin título. Solo reconocimiento mínimo.
Subí al piso de análisis. La sala común donde todos tomábamos caf