Capítulo 25: La llamada de mamá.
Mi teléfono explotó a las 6:30 AM.
Estaba en el gimnasio del primer piso, terminando mi rutina matutina. León ya se había ido a la oficina—salía a las 6 AM sin falta.
Miré la pantalla. Ocho llamadas perdidas.
Todas de mamá.
El estómago se me tensó. Mamá no llamaba ocho veces seguidas a menos que algo estuviera muy mal.
Pausé la caminadora. Marqué.
Contestó al primer timbre.
—¿Abril? Dios, ¿por qué no contestabas?
—Estaba en el gimnasio. ¿Qué pasó?
—¿Que qué pasó? ¿EN SERIO me preguntas eso?
Su