Sábado por la noche. Llegamos a casa en silencio.
León me guio directamente al dormitorio.
—Necesitas descansar.
—Necesito respuestas.
—Necesitas descansar —repitió—. Mañana hablas con Marcela. Con cabeza clara.
Tenía razón. Como siempre.
Me senté en el borde de la cama.
—Dijo que mi padre sabía algo. Sobre alguien cercano.
León se arrodilló frente a mí. Manos en mis rodillas.
—Está tratando de hacerte dudar de la gente que amas. Táctica clásica.
—¿Y si es verdad?
—Entonces lo descubres mañana.