Sábado por la mañana. Me desperté a las siete con la determinación de resolver el misterio del Dr. Héctor Bravo.
León ya estaba levantado. Café hecho. Laptop abierta en la mesa del comedor.
—Buenos días. Ya llamé a Rodrigo Sánchez. Viene en una hora.
—¿Le contaste?
—Solo que encontraste algo importante. Quería que se lo explicaras tú.
Desayunamos rápido. Tostadas con café.
A las ocho llegó Rodrigo Sánchez con maletín lleno de documentos.
Le mostré lo que había encontrado. El certificado de defu