Capítulo treinta y cuatro. Debilidades
Jake
—Jake, Jake despierta, hemos llegado. Debes levantarte —me desperezo cuando la voz de Donna llega a mis oídos, trato de moverme con rapidez y un collarín me lo impide —¡Jake! —bueno, en realidad es porque me ha removido como si fuese un terremoto ambulante y no puedo coordinar muy bien.
—¡Voy! —digo aun disperso por los analgésicos —. No me grites que estoy despierto —ella resopla.
El novio de Debbie o no tengo idea del nombre real de la amiga de Donna me ayuda a bajar de la casa rodante,