Jake —No, padre.Mi respuesta fue automática. Jamás trabajaría con Donna McKenzie, nadie hará que le sonría, aunque mis padres la amen.—Podrías aprender mucho de ella Jake, además es una orden que te estoy dando. Nunca pregunté si querías hacerlo.—Esto es una falta de respeto, yo hice la solicitud de esa empresa y dijiste que la deshuesarías. Ahora quieres… —aprieto los puños sopesando la situación ya que si conozco a mi padre este negocio tiene trasfondo.—Esa mujer es una erudita en gerencia —lo miro con seriedad —. Deberías amarla como nosotros lo hacemos, Jake, hijo. Si te acercaras un poco a ella de seguro aprenderías mucho —me levanto de la silla donde me encuentro sentado delante del escritorio.En una ocasión fuimos amigos, eso fue al entrar a Harvard, fuimos a una fiesta, tomé unos tragos. Bueno en realidad fueron muchos. Y al otro día al despertar ella estaba ahí desnuda a mi lado, pero no lo recuerdo. Entonces, ella de pronto surgió y me miró con desprecio. No tengo clar
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