Capítulo cincuenta y tres. Reflexiones
Donna
Han pasado tres días desde la discusión en la cocina con el abuelo y la tensión en el aire todavía no se disipa por completo. Camino por el pasillo con el fin de llegar a la habitación de huéspedes para darle los medicamentos a Jake y colocar la pomada en su rostro, ya el tono de los golpes se ha suavizado, pero sus costillas aún se encuentran resentidas por la paliza de la cual fue objeto, no puedo evitar sentir el peso de la culpa sobre mis hombros. Me detengo frente a la habitación, su