Capítulo cincuenta y uno. Una lectura para el alma
Jake
Escucho como se abre la puerta de la habitación y a Derrik acercarse a la cama, me obligo a mantener los ojos abiertos, aunque el cansancio y el desmayo me quieren arrastrar hacia el abismo de nuevo. El dolor en mis costillas sigue ahí, recordándome que estoy bastante lastimado, pero ver a mi hijo entrar con ese libro bajo el brazo me da las fuerzas que necesito para recomponerme solo para ver que va a hacer con él.
El niño se detiene a la orilla de la cama y me mira con una fijeza que me