Capítulo treinta y cinco. Noche de noches
Donna
—La cena estuvo fantástica, Debbie. Como siempre porque entre las dos, tú eres quien cocina mejor —nos reímos recordando.
—Lo sé, todavía recuerdo a Maeve descurtiendo los calderos quemados —abro la boca por su descaro.
—Eso ya lo había olvidado —enseno mis unas perfectamente arregladas —. Aun no cocino nada —ella niega con los labios apretados sosteniendo esa carcajada que sonará en tres, dos, uno.
Nos reímos a la par y Ronny nos queda mirando con ternura, bueno a su mujer. porque a mi n