Capítulo cincuenta y cinco. Verdades desnudas
Donna
—Y esas simples palabras te hacen merecedor de la paternidad que no has ejercido en cinco años ¿verdad? —Jake se tensa y mi pulso se desboca al reconocer en Jake las ganas que tiene de responderle.
—Es que yo lo oculté de él papá, no debí haberlo hecho —mi voz denota la desesperación que siento —. Tal vez si lo hubiese hecho de otra manera —mi abuelo me mira a los ojos.
—No te engañes con eso, los hombres debemos cuidar a nuestras mujeres. Tú no eres culpable de nada, simplemente nuestro