Capítulo cincuenta y dos. Una promesa de familia
Donna
Dejo a Jake durmiendo en la habitación de huéspedes y salgo al pasillo tratando de que mis pasos hagan el menor ruido posible. Sin embargo, a medida que me acerco a la pequeña puerta que comunica con la cocina independiente, un sonido grave, agreste llama mi atencion. Es la voz de mi padre, Arthur. Se escucha alta, rasposa y llena de una hostilidad que hace que me tiemblen las piernas en este momento.
—¡No me interesa si viene moribundo, Maeve! —grita mi padre, y escucho el golpe de su ma