La palabra “acepto” escapó de sus labios con naturalidad.
Decirla no se sintió como una atadura, mucho menos le transmitió una sensación desagradable.
En el fondo, sabía que Eros era un buen hombre. O, al menos, lo recordaba así. Un chico con un duro pasado.
Seguramente podrían llevarse bien con el pasar del tiempo. Quizás no como una pareja normal, pero podía tener la confianza de que no intentaría matarla como Alberto. Hablando del hombre en cuestión, giró sutilmente el rostro al sentir su mi