Esa mañana tenía una consulta médica, y la sola idea de ver y escuchar a su bebé la emocionaba en sobremanera.
Se colocó un vestido suelto que le permitiera estar cómoda y salió del edificio para encontrarse con su guardaespaldas, que ya la esperaba.
Le abrió la puerta del auto y ella se acomodó en el asiento trasero, llevando instintivamente la mano al vientre. Su bebé se movía mucho últimamente. A veces le parecía increíble todo lo que había vivido en tan poco tiempo, algo que pensó que no vi