Al abrir los ojos se encontró completamente sola y no esperaba menos. Después de haber sido usada alrededor de tres veces, no esperaba que aquel hombre se quedara a su lado comportándose como el esposo cariñoso que sabía que no era. Porque no, la había tratado como a una muñeca, colocándola en diferentes posiciones y formas, mientras la penetraba sin piedad innumerables veces.
Lo peor del caso era que aquel asunto no fue un evento aislado. Los días posteriores, a la misma hora y de la misma for