Limpiándose las lágrimas bruscamente con el dorso de la mano, entró a su habitación para sacar una maleta del armario.
¿Cuántas decepciones podía soportar una persona en la vida?
Ella ya había perdido la cuenta de las que había vivido.
Dolor y más dolor.
Su vida parecía girar en medio de ese tormentoso ciclo.
Y honestamente estaba cansada de llorar, de ser engañada, de ser utilizada…
Comenzó a guardar su ropa con manos temblorosas y el cuerpo siendo sacudido por los espasmos del llanto. Real