La arquitectura de contrapeso fue aprobada en principio, pero su implementación reveló una variable que nadie había modelado con suficiente profundidad: la fricción entre tiempos humanos y tiempos algorítmicos.
En los diagramas preliminares, la cuestión temporal aparecía como un parámetro logístico: ventanas de revisión, plazos de auditoría, ciclos de publicación. Se asumía que bastaría con ajustar calendarios. Pero la diferencia no era administrativa. Era ontológica. El núcleo deliberaba en bl