La revisión ampliada comenzó sin preámbulos ceremoniales. No hubo discursos inaugurales ni declaraciones de intención. Solo una sala más llena de lo habitual y una conciencia compartida de que el núcleo ya no operaba en un perímetro estrictamente técnico.
Las credenciales se validaron en silencio. Las pantallas individuales se sincronizaron con el panel central mediante un protocolo de espejo que garantizaba trazabilidad total de cada interacción. Nadie ocupó los asientos por jerarquía; lo hici