La convergencia no generó alarma inmediata en el núcleo. Generó cautela.
No hubo protocolos de emergencia ni bloqueos preventivos. Nadie ordenó aislar módulos ni reducir autonomía. Lo que se activó fue algo más sofisticado: observación intensiva. La sala mantuvo su ritmo habitual, pero la atención se volvió microscópica. Cada registro era revisado con mayor profundidad, cada inferencia contextualizada en series históricas más amplias.
Durante las siguientes cuarenta y ocho horas, la fisura cont